2005-12-08 14:53:58
Vaya, vaya, creo que el señór Alvarito verdaderamente está está disculpando o me hace creer que yo mal interpreté su bastante especulado dicho.. "soy todo suyo Srta Mía". y no es por mío que lo asumo, no podría ya que sin conocerlo, es injusto que se asuste a esta bella oración, lo tomo como lo que vos quiso que se tomara..una linda disculpa a la espera por Ud. que me estaba agotando, ya que si la propuesta fué la de bailar tango, pues hombre!!, que me vine con tacones no?...bueno recapitularlo todo? uf!! no me pìachi, le propongo la serena calma de un paseo por el lado de las playas cercanas al hotel y asi se recupera del wiski ingerido y me habla de Ud. y de lo que lo tiene por estos lares, igual que yo, que vengo por motivos laborales y Ud?
Bueno, si se anima, me lo confirma al celular, espero que el número aún lo recuerde, creo que se lo hice alcanzar con el mesero?...coordinamos hora y a caminar y entrar en contacto con lo mejor de nuestra naturaleza, el mar, bellísimo..se siente el aroma relajante en la brisa que hasta acá me va llegando. Un abrazo y siga portándose biennnnnnnn.
menos mal que su inteligentísima forma de salir del embrollos que el mismo se coloca,
2005-12-07 23:35:58
A ver, a ver… cual es mi cuarto… noooo estos mugrosos hoteles ya ni se les entiende… pareciera que mi apa me mando pa acá nomás pal puro relajo, de seguro se esta a ríe y ríe de su hijo tan wey que no sabe ni encontrar su cuarto. A ver, tu, botones, Alvarito o como sea que te llames, ¿onde queda el cuarto 307? A carajo, si estoy enfrente de’l verda’ no pos gracias de todos modos compadre, acá entre nos, no ha visto uste a alguna dama que este acá medio guapetona como pa’ echarme unos traguitos con ella… ¿que hay muchas? No pos ya me empezó a gustar este hotelito, bueno pase buenas noches, y coma un poquito mas de verdura compadre yo a uste lo veo medio flacidon… no se preocupe por las pistolas hombre, ni que se disparen solas, yo las tengo bien amansaditas ni que fueran yeguas broncas. A ver pa’ que extiende asi la mano, ¿propina? Pos ahí le van unos billetitos, verda, nomás por que aste’ me cayo a toda madre, osease, requete bien
2005-12-07 04:34:03
Ciudad Alegría de vivir-País Sin Fronteras-Hotel de los disparates-Salón chinoise- 20,45 horas en el reloj de pared (se ignora si va bien). Hora y fecha standar mundial la que ven arriba. Alvarito Pino por fin tiene tiempo para la señorita Mia.
Alvarito acaba de entregar un tarjetón de Pestolazzi al huésped de la 500, un tal Arbol Negro, invitándole a la cena de gala que tendrá lugar en... Aquí Pestolazzi ha dejado en blanco la fecha, parece que está pensando que la cena de gala se retrase hasta Navidad y así mata dos pájaros de un tiro, o tres, o los que caigan. El Sr. Arbol Negro ha gemido como desde el más allá y Alvarito ha salido de estampida. No es la primera vez que le hablan del fantasma de la 500. Que se encargue Pestolazzi de darle la bienvenida, se dice.
Alvarito entrega con una reverencia una invitación a la Srta. Mía que la acepta como si fuera lo mínimo que puede hacer Alvarito por ella después de tanto retraso.
Alvarito observa aliviado cómo la señorita Mía le reprocha los whiskys que se ha tomado en el bar de Mórtimer para animarse a afrontar la bronca de una mujer a la que se la hace esperar y encima se la dan celos con otras damas de la exquisitez de la señorita Cuartetera.
Alvarito siente alivio ante estos reproches que hacen olvidar a la Srta. Mía sus palabras sobre las grabaciones con cámara oculta de la intimidad de los huéspedes. A la señorita Mia parece no importarle nada esta posibilidad o tal vez la necesidad de abroncar y reprochar a Alvarito es superior a cualquier otra consideración.
Incluso llega a amonestarle por la interpretación subconsciente y de tercer sentido que hace de sus palabras "soy todo suyo Srta Mía". Es lógico que piense mal esta discreta señorita, porque los hombres son todos unas canallitas de mucho cuidado, pero en realidad las palabras de Alvarito tendían más bien a disculparse por el retraso.
-Srta. Mía, le juro que solo ha sido un whisky para animarme. Y en cuanto a las otras damas puedo jurarle que ninguna me hace tantas cosquillas como usted... (aquí Alvarito se da cuenta de que ha vuelto a meter la pata, debido al calentón del whisky y se queda un momento en suspenso)...quiero decir que todas las damas son maravillosas, pero usted no tiene parangón... (y aquí termina de arreglarlo)... Bueno, bien... Creo que los demás se han ido al restaurante, que ya es hora de cenar... Yo no puedo acompañarla porque si Pestolazzi me pilla allí no lo cuento. No obstante la sugiero que me acompaña a la cocina de Iñaki Lizorno donde él tiene un reservado para personalidades que deseen probar la exquisitez de su cocina. Como me debe algunos favores seguro que me deja usar el reservado. Allí podremos hablar sin que nadie nos moleste y probar algunos platos que su paladar no olvidará nunca. ¿Le parece bien?.
2005-12-06 01:06:27
Mío dijo caballero Alvarito?, espero que esta propuesta no sea la resultante de aquellos whiskys en las rocas que tomara en el bar del hotel o posiblemente sea los resabios de aquel baile con la otra señorita..¿que será será?...pero analizaré su desprendimiento para creer que solo es la complacencia que Ud. tiene conmigo y darse el gusto de lo que tanto le pudiera estar gustando..bailar un tango como es debido y con la persona adecuada...yo no se si lo sea, pero prometo ser buena alumna y quien sabe si muy prontito, demos un show en el lugar más acogedor de este hotel...a todo esto. ¿donde se fueron los demás? estuvieron dando vueltas por estos lados (del bar) y luego se esfumaron,. será que algo interesante existe por otros lados que aún no conozco?Alvaritooooooooo!!!! venga que estoy acá, le pormeto asimilar sus clases de Tango más pronto de lo que a Ud. le parecerá.
Lo espero eh? no se entretenga en sacar conclusiones que no vienen al caso, eso entre Ud y yo, por lo demás resultaremos siendo expertos bailarines.
Lo esperoooo, no tadreeeee.
2005-12-05 19:35:24
Una fragancia de flores silvestres invade uno de los pasillos del hotel esta noche. Un nuevo huésped arribó en la madrugada de ayer y no ha salido del cuarto desde entonces. La gente comenta que al pasar frente a la puesta del cuarto se siente un gélido viento y que un sollozo reina en el ambiente.
“Da miedo” dice un pequeñito al explicarles a sus amigos su experiencia al cruzar por el cuarto quinientos.
“primero escuche a una persona como llorando y hablando a la vez, luego se sentía frío, frío comos si estuviera recién nevado.”
Otro interrumpe, y dice: “si, y además puedo jurar que escuche un animal aullando, ve a figurar, un animal aullando en plena ciudad.”
Los niños siguen su platica y las mozas pasan riéndose y exclamando: “que imaginación tienen estos lepes, si así fueran para la escuela.”
Las carcajadas resuenan por el pasillo, y en eso, un amargo alarido les pone los pelos de punta a las viejas mozas que huyen junto con los niños del lugar.
El amargo, le llaman, y otros… el fantasma.
2005-12-05 08:27:35
Alvarito se ha recorrido todo el hotel con un buen montón de tarjetones en la mano. Se los ha dado el Sr. Pestolazzi, quien se ha apropiado con toda desvergüenza de la idea del exquisito Sr. Radamante. Cada tarjetón está a nombre de un huésped del hotel, incluso de los registrados y que aún no han salido de su habitación.
Ha repartido sus tarjetas a la señorita Ñampira y al Sr. Brunelli, que siguen cenando en un ágape sin principio ni fin. Al Sr. Franlend, recién llegado y sin duda deseoso de establecer contacto con los huéspedes del hotel. A la señorita Cuartetera que ha debido sentirse indispuesta y se ha refugiado en su habitación. Al exquisito Sr. Radamante. Al Sr. Sun. A Marilin Monroe, que parece un poco olvidada y eso que es millonaria y rubia y....A la señorita Nikita, al Sr..... Bueno, piensa Alvarito, no puedo recordarlos a todos o me quedaré aquí pensando, hasta que lleguen las uvas.
Sudorosa la frente, sudoroso el rostro plagado de acné juvenil, Alvarito llega al bar de Mórtimer donde sigue la señorita Mía esperándole. Esta delicada señorita es más paciente que Job.
-Señorita Mía. Soy todo suyo -dice Alvarito y el acné de su rostro juvenil fosforece de vergüenza como las señales nocturnas y fosforescentes de las carreteras. Alvarito ha encontrado, sin pretenderlo un segundo sentido a sus palabras y luego un tercero y así sucesivamente. Porque el lenguaje tiene infinidad de planos conscientes y un infinito de planos subconscientes.
Le entrega una invitación a la dama y dice, casi con miedo:
-Mire, discúlpeme usted, señorita Mía. Que ya me he enterado, por la grabación de la cámara oculta, que usted se ha quejado de haber estado desatendida y que mucho con otras y con usted nada. Le prometo que estoy a su disposición para una larga conversación y si luego quiere bailar un tango nos iremos al salón de música y bailaremos toda la noche.
-¿Qué es eso de las grabaciones con cámaras ocultas? -pregunta Mía enfadada y Alvarito comprende que ha metido la pata y ya no podrá sacarla.
¡Error! Referencia de hipervínculo no válida.
2005-12-05 07:55:19
El Sr. Pestolazzi regresa al vestíbulo y el conserje, Don Serge, que ha reaparecido misteriosamente, le dice que una tal Bente Winter quiere hablar con él. Se presenta la señorita, a quien Pestolazzi tiene que mirar dos veces para comprender la verdad.
Sí, es la hija de Stephan Winter y de Carol. Un matrimonio exquisito y elegante como pocos. Se los presentó un millonario excéntrico, un tal Slictik, que permaneció en el hotel una semana hace de ello ya su tiempo.
Entonces Bente era una niña de unos cuatro años, adorable con su carita despierta y su media lengua. Ahora es ya una jovencita, casi una mujercita. Ella le explica que sus papás la han puesto a su cuidado una temporadita. Pestolazzi piensa que una jovencita de catorce años va a ser un peligro en el hotel.
Decide adjudicarle una habitación cercana a la suya y con estrictas medidas de seguridad, un circuito de alarmas instalado por aquel experto que resultó ser Ladino, el terrorista psicológico.
La jovencita es un tanto descarada, como acostumbran a ser las de su edad. Le pregunta si monta a caballo al ver su fusta y Pestolazzi se ve obligado a mentir como un bellaco. Luego se queja de la dentadura que hay en el suelo, seguramente una de las muchas que la señorita Filo tiene de repuesto.
Finalmente Pestolazzi la acompaña a su habitación, le ofrece un móvil con sus teléfonos en la agenda y un sistema de alarma que pondrá al hotel patas arriba si le ocurre algo.
-Mira jovencita, nunca lo pierdas ni te lo olvides en el cuarto. En caso de emergencia llámame y acudiré raudo.
-¿Qué emergencia puede haber en un hotel de seis estrellas?.
-Nunca se sabe jovencita. ¿Tiene usted novio?.
Pestolazzi está convencido de que las jovencitas actuales son infinitamente más despiertas que las de su generación. Tienen móvil, novio, salen de casa solas y casi podrían vivir solas si en lugar de trabajar no tuvieran que estudiar como buenas ciudadanas del futuro.
2005-12-05 06:44:12
Alvarito Pina despide a la señora Carla casi con lágrimas en los ojos. La había tomado un gran afecto y casi se arroja en sus brazos, desesperado, suplicando que deje sus ocupaciones aunque sean urgentes, para permanecer una temporadita más en el hotel.
Finalmente se da por vencido y adopta su pose más ceremoniosa:
—Que todo vaya bien, señora. Me alegro de que haya descansado a su gusto.
Doña Carla se aleja por el vestíbulo como por un infinito horizonte, hermoso pero infinito, y D. Alvarito se enjuga una lágrima.
Observa el movimiento de su popa y se relame.
"Es una lástima que nos haya de abandonar una señora tan simpática, exquisita y que además da propina. Pero al menos y mientras se pierde en el horizonte observaré su popa con deleite. Una popa así no la volveré a ver en mil años. Casi merece la pena que se marche. Claro que luego podría volver y marcharse y volver y marcharse....