2005-12-04 14:18:12Mi buen señor Pestolazzi, esta lejos de mi intención el hacer sentir a los buenos empleados del hotel, ningún tipo de responsabilidad por mi , es solo mía la dificultad para integrarme a todo lo que tenga que ver con lo que quiero.
Me acerque al hotel porque me atrajo su luminosidad y su música y creí que me merecía un descanso, pero no me anime a entrar, como en general no me animo a las cosas que me apetecen , es un mal que arrastro de pequeña. Le ruego, en confianza, que no rebele de mí este aspecto que me da mucha vergüenza.
Agradezco su cortesía y me hospedaré unos días aquí, siempre y cuando disponga de alguna habitación. En preferencia con numeración 17.
Muchas gracias.
2005-12-04 15:40:16
Era denoche, a lo lejos vi una gran puerta con unas pequeñas escaleras que la precedian, me dispuse a subirlas, pero tropece y me cai, mi mala suerte empezaba a hacerse visible, la verguenza me reconcomia, intente relajarme escuchando la suave musica que sonaba de un piano en la entrada del hotel.
Toque insistentemente el timbre de recepcion, nadie me hacia caso, segui tocandolo y por fin una dulce señorita salio a satisfacer un entusiasmo.
He llegado de un largo viaje, por favor busco una habitacion, al ser posible una habitacion alta, la ultima o penultima, por favor que empieze por 8.
Favor llamarnos
Radamante #303
Jean-Pierre Lacoitture # 302
2005-12-06
08:40:27
Ciudad Alegría de Vivir-País Sin
Fronteras- Hotel de los disparates- Salón chinoise- Día 2 de diciembre, año
2005. Segundo día de estancia en el hotel. Hora 19,30 PM. Pongamos por caso
porque Brunelli no tiene reloj de pulsera.
Olegario Brunelli se siente feliz, feliz y relajado. Ni recuerda el tiempo que
hace que no ejercitaba su cuerpo. Ahora, gracias a generosas y amables damas
está aprendido el punto crochet y el Richelieu y lo que se tercie. Claro que no
sabe muy bien en qué consiste, pero Brunelli mueve los dedos sobre las agujas
que le han facilitado y la lana se teje, lenta pero irremediablemente.
Cuartetera canta canciones isabelinas -que esta mujer es un dechado de
perfecciones- y baila y el Sr. Radamante comenta el menú de la cena de gala que
tendrá lugar en el salón principal, foro que se abrirá en su momento y día que
se dirá enseguida.
A Brunelli se le hace la boca agua. Conoce al gran modisto Jean-Pierre
Lacoitture, que le resulta simpático. Incluso está pensando en dejar a su
modisto habitual, Don Alcanfor, modisto y decorador, que le hace unas ropas
extravagantes que no hay quien se las ponga y pasarse a la competencia.
No se sabe muy bien cómo sucede pero por el salón chinoise empiezan a aparecer
un ramillete de bellas y adorables damas. La señorita Marilin, que no sabe si
ir al bar o al casino pero acaba en el salón chinoise contemplando a Brunelli
hacer punto, todo un espectáculo, y al Sr. Radamante siendo el centro de
atención (se acomoda los senos en el escote, el cabello ondulado y se retoca
una vez mas el labial rojo).
Misis Missisipi se ofrece a Brunelli para enseñarle porque lo que está haciendo
no tiene nombre. Nuestro hombre acepta encantado y nuestra dama se muestra
generosa.
La señorita Rigoberta aparece también, apresurada como es ella, y después de
haberse recorrido medio hotel corriendo y otro medio volando. Se une a la
tertulia. Aparece el conde Drácula y es bien recibido. Incluso invidado a
practicar el crochet y el Richelieu.
Candidín, el botones, exclavo de Alvarito, le trae a Brunelli una nota de
Pestolazzi en la que le ruega encarecidamente se ocupe de la señorita Pandora,
a pesar de sus protestas. Ha observado que es muy tímida y le cuesta
relacionarse con los huéspedes del hotel. No cree que se trate de un caso para
el doctor Sun, sino para Brunelli. Con su sentido del humor y su don para las
damas Pestolazzi cree que la podrá insertar en la vida del hotel sin demasiadas
complicaciones.
Brunelli se levanta con las agujas y la lana y se acerca a la señorita Pandora:
-Usted disculpe, pero me gustaría echar una parrafadita en sus castos oídos. Un
pajarito me ha dicho que se siente sola y triste y marginada y deseosa de
superar su timidez y ansiosa por relacionarse. ¿Es así?. ¿Le gustaría que
montara aquí mismo uno de mis shows humorísticos?. Respóndame y no sea tímida,
que todos estamos deseando complacerla.
